unidiversidad. revista de pensamiento y cultura de la buap. unidiversidad. revista de pensamiento y cultura de la buap. unidiversidad. revista de pensamiento y cultura de la buap. unidiversidad. revista de pensamiento y cultura de la buap. unidiversidad. revista de pensamiento y cultura de la buap. unidiversidad. revista de pensamiento y cultura de la buap.

como aprender a trepar flores podridas
nos mintieron
la putrefacción no es mala

cuando algo se descompone
se descompone de tajo
—corte profundo y limpio hecho con un objeto afilado—
cada año veía granadas nacer del árbol que recibió machetazos en casa de mi abuelo

las raíces no olvidan el dolor
pero hay algo más grande que el coraje de un hombre
los ojos del sol lamiendo con lengua tierna sus hojas
nos enseñaron a no dejar lo vivo morir
pero no a cuidar la vida
a darnos la mano al cruzar la calle
pero no a acariciar nuestros pulgares cuando caminamos con las manos entrelazadas pero igual lo hacemos
sin aprenderlo
instinto de buscar
que la vida no sea sobrevivir al impacto de un golpe
instinto de encontrar una manera de jugar luchitas con quienes amas
y aceptar que quizá
tome toda una vida aprender cómo hacer
que la fiereza no lastime al otro

me calmo viendo a mis perritas
apretarse el cuello con los dientes a manera de juego
juego y arrebato
mover las colas
separarse
volverse a buscar
y lamerse las caras

ojalá nos fuera más sencillo repartir en mayores proporciones vulnerabilidad que miedo ojalá nuestras raíces no tuvieran dolores imposibles de olvidar

es mentira que la violencia te hace más fuerte
te hace más fuerte ser hogar en vez de hoguera
construir una casa lejos del terreno heredado
al que cuando miras por mucho tiempo
te dan ganas de prenderle fuego
pero siempre
te das la vuelta con los cerillos en la malo
y la gasolina en la garganta
te haces más fuerte
cuando haces las pases con el pedazo que aún conservas de la casa que te crió
y que cargas en cada mudanza
cuando entiendes que quizá
solo en una utopía
las manos y los pies de todas tus amigas juntas
lograrían rascar la tierra sobre la que está construida
para encontrar los cimientos esconderlos
y que esa casa nunca te encuentre
la utopía no existe sin la imposibilidad
el milagro no existe sin el desastre
y si no hubiera sido arisca no sabría el logro que es elegir recostarme en el hueco de las piernas dobladas de las personas que amo
cuando soy una gata defectuosa que no siempre cae en cuatro patas
y no sabría del milagro
que es no enseñar los colmillos
para ahuyentar y encontrar personas que te busquen
con un tazón de leche y una camita con sábanas de franela

milagro fue aprender a trepar las flores podridas de la barda en la que finaliza la casa familiar
para saber que rendirse tiene dos definiciones
ser derrotado
como darte cuenta a los diez años frente al espejo
y con los ojos hinchados que no sabes cómo pedir un abrazo
y que también significa
acción y efecto de entregarse
milagro y desastre colocar en mi altar junto a la virgen y la foto de mi abuela
el pedazo de mi casa vieja como un figurín
casita de barbie

desastre entender que mi último día en la tierra
pronunciaré árbol y a lo lejos sonarán machetes
milagro que a diferencia de mi abuela,
mi palabra no será agonía
sino voz que suena a la oración de nuestra virgen
en voz del mar desenlace
como soltar lo que está atado
desenlace
te lo prometo
al fin de la enfermedad de nuestros siglos.

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Azul Segura

Puebla, 2001. Ganador del premio nacional de poesía Amapola Fenochio. Estudió Lingüística y Literatura Hispánica en la BUAP. Actualmente es periodista, gestor cultural y poeta. Dirige el colectivo Lengua de...

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