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A Manuel Martín Ortíz

Nos entregaron tus cenizas en una urna,
tendremos que enterrarte en el fondo.
Es tu presencia corpórea la que se ha borrado de la tierra,
y es precisamente la que hace falta,
porque la vida no es ninguna suerte de metafísica.
Vivimos el día a día del pan compartido,
de la sonrisa y del gesto
insospechado por los otros,
y eso nos sostiene pero ya no basta.

¡A qué y cómo sostenerse ahora!
Tanto estupor a cuestas.

Un cuchillo de obsidiana asesta
la herida de la noche más larga,
un pozo de brea se ha tragado tu existencia.
Te has ido y contigo el gesto sin retorno.
Quedan las palabras sin eco,
un esqueleto en la bruma,
una gran interrogante.

Y no esperaré a que poéticamente estas palabras
sean palabras quemadas para escribirte,
porque nadie puede venir a decirme que todo pasará.
¡Vaya tautología inútil!

Esta es una llaga interna,
y las heridas crónicas no cicatrizan,
si la astilla de obsidiana sigue clavada dentro.

Me descubro llorando en los rincones.
Llora, llora.
Estás sola, me digo.
Estás sola.
Sola.
Porque la soledad no es la cuesta arriba
por la que cae la piedra de Sísifo,
sino una planicie desprovista donde la luz
te da en el plexo,
una planicie sin bordes,
y sin un árbol que haga sombra,
y sin horizonte,
la luz amarilla de los ciegos
que no da el descanso del sueño.

¡Como si la última palabra no dicha te exhumara!

A ti, padre, que circundaste todas las cosas con tu mirada,
a tu presencia de canto de mar bravío,
coral imperecedero e imbatible,
mínima rama de cierzo,
hortensia deshojada.
A ti que te volviste a inventar la vida,
que volviste a aprender tu nombre,
a afirmar tus pasos sobre la tierra.
A ti que no quisiste caer.
A ti que volviste sobre el sonido y la memoria,
que fuiste rayo contra la desesperanza,
mano siempre abierta y firme.

A ti que tuviste que recuperar la voz
y volviste a llenar de vida tu vida.
A ti que no fuiste la fragilidad del mundo.
A ti que no quisiste caer,
pero caiste
ladera abajo
yertas tus extremidades:
aguijón y dentellada.

Te digo:
no habrá abismo más sin fondo
que tu ausencia.

¡No olvides compartir con tus amigos!

Valeria Guzmán Pérez

Poeta, traductora y lexicógrafa. Es directora del proyecto Mujeres al oído, audios de escritoras ecuatorianas contemporáneas. Actualmente trabaja como lexicógrafa en la Academia Ecuatoriana de la Lengua y fue lexicógrafa...

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