QUSSAI ALLABADI

1969.

SILENCIO
Los pajaritos cubren la canción de hoy.
Unos bajitos ecos vienen de una canción vieja que andaba en las sombras,
Las canciones presas en el silencio están escuchadas solas, ahora.
Oh, ¡qué viento más fuerte que está arrancando los léxicos y los aparta alto, muy alto!
¿No se supone que esta es la canción?


CASUALIDAD
Veo un amigo de infancia que no se acuerda exactamente de mi rostro, y yo olvido de mi nombre.
Atentos, caminamos nerviosos. Él no me mira. Y no revelo mis secretos para él.
¿Será que nos envejecimos?
Y digo: nos envejecimos, pero lo que perdimos en treinta años es de menor importancia que una casualidad que provoca la nostalgia.
Me va a preguntar de ti:
¿Se te inclinó la vida como quería?
-nos encontramos, por casualidad.
Y conocimos dos caminos diferentes para todo. Él va a preguntar:
¿Qué harás en treinta años?
Me río: Nada, me envejezco un día, y espero la muerte, me velo en ella.


EL MEDIO DÍA
El medio día es una corona que busca a un ser humano que quiere convertirse en un Dios, y lo carga.
Un ser humano nuevo, cubierto por un lustre hasta que la se- ducción clave su cuña.
El medio día sangra, bajo las ventanas y desde sus rodillas y su boca.
Él sangra después de ti.
Una función libre para la divinidad Amarilla, vacía, como la cascara del limón.


REHABILITACIÓN
No dijeron abiertamente lo que quieren, no le pidieron una explicación, ni le preguntaron: ¿Por qué hiciste esto?
Una navaja filosa cortó su cabeza con una mano fija, entonces sus glorificaciones subieron.
Las miradas estaban colgadas en lo vacío, y sin querer se mez- claron con las glorificaciones, entonces surgió la noche brillan- te de su cabeza.
Establecieron su cabeza en unos segundos. Él se pareció a ellos, como un hermano. La mano del mayor le acarició dos veces y se fueron.
Entonces les siguió


MI PADRE
Es gracioso el color de su traje formal. La corbata (son curio- sos sus colores y dibujos), adecuados por una visita familiar a otra familia de muertos.
Las agujas de su reloj están paradas hace 50 años, pero sigue contemplando en silencio a su alrededor. Hace pasar el taba- co entre sus dedos, un cigarrillo tras otro, como un rosario.
Estaba cantando canciones del clima, cuando me desperté, y no pude detener la risa: ¡es que la persona no vestía un traje para asomar a los recuerdos!
Nos reímos sin platicar mucho, pero yo escogí una camisola y una camisa manga corta para él, después salimos juntos.
Oh, todavía me hace reír un hombre muerto, vestido de un traje y canta canciones del clima.


O
La muerte ocurre para otros, pero yo estoy manejando mi bici- cleta en los boquetes, viajo ocupado por el rugido del motor.
No me interesan los ejércitos del anti-viento: látigos de seda tocan mi rostro, se bajan. Docenas de armas me golpean con globos. Pero tengo dos puños de luz y agua fijos en un guía sólido. Ni el lamento del viento, ni las nubes negras pueden desencaminar mi corazón. Manejando mi bicicleta, en los bo- quetes lejanos, acompañado con una estrella. En mi hombro hay un tatuaje de un círculo, una O.


CANCIÓN
Un túnel largo, invisible, detrás de mí, ahora.
Lo cavé por mis manos en este aire, y cuando saqué mi cabe- za, vi primero, vi tu rostro.
Estabas distraída y nublada, y no pudiste decir nada.
Quizás pensaste, esta es una canción que canto, ¿Cómo pue- do observar a través de ella? Quizás pensaste: ¿Es él un ser vivo? ¿Será una mariposa azul, cuando repito las palabras y cae muerto en la canción?


EL LEGADO
Hay cosas que no terminan, aunque el nervio de fuego gira alrededor de sus rasgos, o el silencio hunde sus respiraciones.
No creas muchos recuerdos cuando fumas o cuando caminas, como el olvidadero. Los recuerdos son metáforas que se som- brean.
Todavía hay tiempo para devolver las palabras y descubrir lo que nos escondieron entre sus letras.
Cuando recordamos cosas, olvidamos detalles de otras.
En mi infancia, solté el hilo del cielo, entonces mi casa voló, le- jos y lejos.
Pasaron treinta años hasta que encontré de nuevo el hilo. Es- taba entre los dedos de la palma de mi hija, enviado como un saludo.
¿Qué crees del legado? Relaja los dedos, hay cosas que permanecen.


SEREMOS SOLOS
Recortados de amor y despedida, se caen de brazos de los árboles
La tierra es líquida, el habla es sólida.
Hay tiempo para escribirte algo (las palabras están en las oril- las de la tierra, dispersas como guijarros, las significaciones son metafóricas).
No dije lo que quería decir.. ¿Es en el amor que sólo tenemos que decir palabras específicas?
Mis palabras van descaminando y pierde nuestras huellas en el agua del invierno, entonces se sientan en la sombra, distraídas, creadas por el silencio.
Seremos solos, entre nosotros hay un crujido adonde el aire resbala a nuestros cuerpos,
Y solo recordaremos un último día que corre en nosotros
Extiendo mi mano hasta tu pinza de pelo, hasta tu puño falso y me pregunto:
¿Eres tú un vapor ondeando, como las cimas de cipreses, bajo la ropa?

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