1956.

ARRULLO PARA UN NIÑO
Duerme,
querido, duerme.
Los botes han regresado
y las orillas frías tiemblan en el ancladero. Duerme.
La flor del crepúsculo se abrió.
Duerme.
Duerme,
querido, duerme.
Los amables han pasado las puertas
y traspasaron los pasillos de los santuarios. Duerme.
Sus ojos están cerrados
y sus manos huelen a olor del paraíso. Duerme.
Duerme para que yo salga de tu sueño.
La luna se fragmenta y mis memorias son blancas. Duerme,
querido, duerme.
Duerme para que te lleve al campo
y te coseche la manzana.
Duerme para que te entrelace mis dedos,
y te alce
y te vea
más alto que la brisa
por encima de un pájaro.
Duerme,
querido, duerme.
La manzana delira, las ramas susurran
la naturaleza se adormece, las ilusiones ríen. Duerme, duerme, duerme.
Duerme el sueño de los chicos
los muchachos se divierten con el agua
los guijarros brillan y hablan.
Duerme.
El agua pasa las páginas
y las imágenes se escapan.
Duerme.
Los peces fluyen
el zorro regresó y te dejó al conejo
la golondrina se posa, el agua se levanta. Duerme.
El agua recuerda.
Duerme.
Las escamas bañan el aire.
Duerme.
Duerme,
querido, duerme.
La anestesia corre
el puerto recibe al bote
sin queja, sin voz, ni rezos
la blancura extiende sus alas
el susurro amplía al dolor.
¿Cómo te seduzco, querido, para que duermas? Los fusiles están en la terraza de tu despertar. Duerme.
Los aviones visitan tu letargo. Duerme.
Duerme en la blancura
y deja el recuerdo en el pañuelo manchado. Duerme en el aire que barrió las hojas
en el pasillo detrás de la puerta. Duerme en las cartas bajo las velas del aire
y duerme
en el brillante del bordado.
Tú eres el cielo huérfano.
Duerme,
querido, duerme.
Las fuentes de sangre se alumbran
y los soldados llenan el Ayer.
Duerme en la pintura delirante de la plata. Duerme la belleza del sueño.
Duerme en la confusión de la luz entre tus manos. Duerme para que te mire.
Duerme
y el sueño manda su alma para que te vea.
Duerme en la cama
y no te mueras
duerme en el cuento
y no te mueras.
Duerme en la risa
en la miel del amor
en el árbol
en paz.
Duerme,
querido, duerme.
Las plumas flotan
y el aire se aligera.
Duerme.
La golondrina ausenta su ala en la oscuridad. Duerme.
Duerme.
Duerme, duerme.
Duerme, duerme, duerme. Duerme, duerme, duerme. Duerme, duerme.
Duerme.
Duerme, querido, duerme.


CARTAS DE ODISEO
¿Quién vino a mi casa cuando yo no estaba y vio la sangre en las cortinas? ¿Quién tocó las puertas y anduvo por las
/habitaciones?
¿Quién vio mi cama?
Yo no soy Odiseo
para tener admiradores
que lean mi historia
y vengan a consolarme.
No, no soy Odiseo
para tener una hermana
que borde con la máquina
a su hermano ausente
un pañuelo o una camisa.
No soy Odiseo
para una mujer que murió
y fue enterrada bajo las escaleras. No soy Odiseo
para una madre.
No soy Odiseo
para un hijo.
No soy Odiseo
para una hermana.
Yo no soy Odiseo
y aquellos que trastornaron
y asesinaron el patio de mi casa fueron derrotados por el destino. El que vino a mi casa con un auto el que vino escondido cuando yo no estaba
el que abrió los armarios
y leyó las cartas
que me mandé a mí mismo. Yo
Odiseo
muerto en un barco.


UNA CANCIÓN EN UN BARCO
En la ciudad sangrienta
la luna es rocosa.
La luz recorre el cuello del muchacho. Mi mano es la vena
en la muñeca de la ola.
En la ciudad sangrienta
la ciudad en el llano
levantina
y la luna es la canción del cantante. Levántate y ven conmigo desde el oriente. Esta noche navegaremos
y al amanecer, amarraremos el bote
y caminaremos por la ciudad.
Una puerta al río, otra al mar
y la selva tiene otra puerta
y una puerta más
a la historia completa.
Los chicos juegan con el verano en una senda
Porque miré mi muerte
en un asiento en la ternura del sol. Mi muerte
a la que vi
jugando un día en una senda extraña, la vi, la seguí.
El ruido se liberó de la ventana
y saltó como un tigre.
Fue la nube de un día
y como vi lo que vi
en un momento
unos ángeles descendieron hacia mí y fueron capturados por unos chicos que jugaban con el verano
y los llevaron por todos lados maniatados con cadenas de colores.


LAS ELEGÍAS DE ABEL
No es una sola cosa
pero es la soledad en todo.
No es menos
ni poco
pero es más que la pasión del ciego
y la alegría del preso.
Esta rosa sangrada en el ojal de la primavera este perfume en los escombros.
Esta coronilla en el crepúsculo de la gritería. No es algo huérfano
ni pasajero
pero es la orfandad, el anhelo en cada paso
y en cada tierra.
No es un río seco
ni ilusión en la ruta
pero es el árbol virgen golpeado por las hachas y en el brillo de sus hojas
se unieron el leproso, el mudo y el ciego con la llorona eterna
y la nube de los que salieron de la cueva. Me pierdo y tú me guías.
Mi alma me pierde
y tu estrella perdida me guía.
Me muero
y me traes de la muerte. Me dejas caminar en la ciudad y perderme en los barrios. Aquí estuvo mi casa
la reconocí a través de sus restos.
Esta es mi ventana.
Esta es mi cama.
Y aquellas eran mis palabras
antes que tuviera una nube en un libro.
Me llevas a los funerales
Me dejas en una roca en el camino
y me haces creer que estoy en una silla en el jardín. Me das la vida y la muerte.
Me inspiras para que no salga ni entre. Como si no tuviera casa
ni pasado, ni compañero y ni camino.
Me golpeo con el hacha.
Veo que mi lenguaje de placer se destruye.
Mis templos se olvidan de mí y se queman.
En la brisa liviana,
mientras el brazo del rey
estaba en la cintura de la esclava,
vino la tormenta
y se llevó al cantante y al loco.
Mi lenguaje se olvida de mí
se divide y le doy pena.
Pero mis ciudades drogadas por la amapola salieron a los jardines para matar al hermano
y ofrecerlo a los visitantes.
Siguiendo a los que bajan de la cueva
con el cuerpo de Abel
que devino más alto
un niño damasceno llegó
y botó su rosa quemada sobre el lino. ¿Cómo puedo ser brillo y no ruinas?


NIÑOS DE ARCOÍRIS
(En 2011 unos niños del sur de Siria fueron asesinados bajo tortura por el régimen sirio por haber escrito la pa– labra Libertad sobre los muros de la ciudad de Deraa) Con tus dedos amputados por las palabras porque escribieron aquella palabra en las paredes escribo mi poema.
Mi poema, mi voz sangrienta, mi previsión
/sangrienta.
Con tus ojos arrancados por los cuchillos porque vieron un arcoíris en las puertas veo mi día
y reconozco mi camino
en el infierno del mundo.
Con tus alas destrozadas por las hachas porque sacudieron el aire de la muerte
y con los corazones que latieron de amor por aquella palabra:
Libertad
heredo la tierra y sus habitantes
los cargo sobre mi espalda, solo, como si fuera el loco del mundo.
Con tus labios mordidos por el frío
y nublados
en el azul del mundo
murmuro
aquella palabra.
Con tus rodillas quebradas por los martillos
me levanto
para llamar al mundo:
¡Oh monstruo humano!
Aquí mismo
la tierra se arrodillará
mañana
y pedirá perdón.
Con tus manos que llevaron el pan a las casas y el agua a los guerrilleros en los barrios. Con tus manos que han besado
los labios de los padres
y lavaron las lágrimas de las madres escribo.
Con los jirones de tus ropas
y los corazones partidos por el horror. Con las últimas miradas despidiendo al mundo escribo.
Con las ruinas de las camas
y los cuadernos bajo las escombros.
Con los lápices quemados
y los trozos de pizarra
escribo
y escribo
y escribo
otra palabra
que no es aquella
que echó hojas
en tus manitas.

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