“Voy por ellos”

Lukasz Czarnecki

Entonces voy, 

pero no me puedo mover.

Mi rodilla, mi cabeza y brazo izquierdo

atrapados.

Hoy no iré a mi clase de piano,

aunque ya está hecha mi tarea.

Do not lose your peace of mind,

Do not lose your peace of mind.

Ese mantra me la ensañaron en el taller de yoga.

Entonces ¿por qué las lágrimas? 

Las quince horas y cada una,

una eternidad: 

las primeras cinco, esperaba que me encontraran:

300 minutos, 18000 segundos. 

Las otras cinco, pensaba sobre mis próximos:

mi mamá, papá y la hermana,

amigos de la facultad y del trabajo: 

300 minutos, 18000 segundos.

En las últimas cinco, logré hacer pipí,

sentí el frio escalofriante,  

pensaba ya no sé sobre qué.

Ahora comienza el dolor

por no haber podido estirarme,

por no haber tocado más

de Tchaikovski y de Bach,

por no haber sido una paloma

y haber salido antes.

Calambre. 

Son 4:29 en la madrugada,

la hora muerta, 

pero yo sigo viva. 

Voy por ellos, 

mis sueños: 

ayudaré a mi mamá 

que vive sola después del divorcio,

acabaré mi carrera, 

seguiré trabajando, 

tendré una casita con un jardín 

donde habrán bugambilias,

rosas y piano,

mariposas y colibríes.

Seguiré con mi taller de yoga,

comenzaré el de pintura.

Oleos sobre tela:

el paisaje verde, el cielo azul,

hojas de otoño, el mar inmenso

antes de hundirse con el barco. 

Voy por ellos,

mis sueños. 

Queda poca pila. 

Mi mami, 

quiero ir contigo,

juntas a la iglesia y después a comer esquite

con mucho chile y limón.

“¿Mami? ¿Me escuchas? ¿Entra la llamada?

No me siento bien. Hablo para pedir tu bendición,

en el nombre de Cristo,

el hijo de Dios

que disque es Todopoderoso”.

Voy por ellos,

sueños:

Bach…mi mama…colibríes,

quiero, quiero salir,

entonces voy, peace of mind,

no me quiero morir.

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