¿DESCRECIMIENTO Y DECRECIMIENTO?

PATRICIA GUTIÉRREZ-OTERO

El término décroissance  se empezó a utilizar en 2003 en Francia como un eslogan o una provocación para pensar un tipo de civilización diferente a la que se ha impuesto globalmente desde Occidente cuyo propósito es crecer económicamente de manera ilimitada a cualquier costo: la explotación y contaminación de la naturaleza, la destrucción de la calidad de la vida humana y la injusticia social, la instauración en la producción de la obsolescencia programada que apunta a una corta durabilidad de los productos lo que junto con la moda y la publicidad empujan a comprar y tirar de manera continua. La ideología de esta sociedad de crecimiento es el capitalismo y una de sus fuerzas es el uso de la tecnología de punta, incluyendo los medios electrónicos de comunicación, y la “fe” insensata de que aquello que una tecnología eche a perder será resuelto con otra. Podría decir que la sociedad de crecimiento es como un aprendiz de mago que comete una barbaridad tras otra, pero de las que algunos individuos, grupos o naciones se benefician económicamente y por ello defienden sus intereses.

Antes de 2003 hubo brillantes predecesores que no usaron este término, pero cuyo pensamiento fue su base. Entre ellos encontramos a Mahatma Gandhi, Jacques Ellul, Nicolás Georgescu-Roegen, Cornelius Castoriadis, André Gorz, Ivan Illich, etcétera. Cabe notar la pluralidad de enfoques que aterrizan en el Descrecimiento: ingenieros, historiadores, filósofos, psicoanalistas, sociólogos, matemáticos, economistas.

 

La palabra décroissance se ha traducido a otros idiomas como degrowth, decrescita, decresita. En castellano se tradujo como decrecimiento, término que se usa en España y en la mayoría de los países latinoamericanos. Sin embargo, en México, Miguel Valencia, uno de los principales introductores y promotores de este pensamiento en nuestro país propuso utilizar descrecimiento con el objetivo de distinguir el acto voluntario de optar por una vida frugal del acto económico casi automático de una desaceleración del crecimiento económico (como también se usa en economía). Cito sus palabras en un comunicado personal:

 

La idea de crear esta palabra fue la de dar una connotación de voluntad personal o colectiva al hecho de decrecer y eliminar la connotación abstracta, pasiva, común en esta palabra, en el lenguaje científico y matemático. Queremos descrecer por medio de la reducción voluntaria de nuestros consumos de petróleo, gas, electricidad, metales, maderas, carnes, agua, plásticos, autos, aviones, trenes rápidos, servicios educativos, de salud, entre otros. Queremos descrecer por medio de la autonomía de las comunidades: pueblos, barrios, ejidos, colonias. Queremos descrecer rechazando las ideas comunes de productividad y competitividad y haciendo política contra el crecimiento por el crecimiento mismo, que no toma en cuenta la naturaleza de lo que se produce.

 

Hasta el momento la palabra descrecimiento no existe en los diccionarios convencionales, sin embargo, se incluyó ya en Decrecimiento. Un vocabulario para una nueva era publicado por Icaria; fue inventada en México en 2007 y aprobada en el Primer Coloquio de Descrecimiento que se realizó en nuestro país en ese mismo año.

Dado que esta revista se publica en México (país que será huésped de la próxima Conferencia Internacional Degrowth 2018) y que el sentido que se da al término descrecimiento es muy válido pues subraya el aspecto de una elección consciente y libre, en este número de la revista Unidiversidad se ha optado por utilizarlo de manera general; aunque cuando los autores que nos han permitido republicar algún texto en el que usaron ellos mismos la palabra decrecimiento o aquellos que citaron textos de otros pensadores que están traducidos como decrecimiento, se ha respetado este término.

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