Vacas Sagradas

[Mahabharata, Libro 13: Anucasana Parva]

Traducción de Jacobo Sefamí

Las vacas son sagradas. Son lo principal de todas las cosas en el mundo. Son verdaderamente el refugio del universo. Son las madres de las mismas deidades. Son incomparables. Uno nunca debe —ni siquiera en pensamiento— lastimar una vaca. Uno debe, en cambio, siempre darles felicidad. Uno siempre debe reverenciarlas y venerarlas, inclinando la cabeza. Las vacas son el gran refugio de todas las criaturas. Las vacas constituyen una fuente inagotable de bendiciones. Las vacas son el Pasado y el Futuro. Las vacas son la fuente de todo crecimiento. Las vacas son la raíz de la Prosperidad. Cualquier cosa que se les dé a las vacas jamás será perdida. Las vacas proveen la mejor comida. Las vacas llevan sabiduría. Son la fuente de la inmortalidad que se logra con el sacrificio. Son el refugio de toda energía. Constituyen la trayectoria eterna del universo. ¡Sabed que no hay nada superior a una vaca!

Origen de las vacas del mundo

Tan pronto como las criaturas nacieron, comenzaron a pedir comida. Todas ellas acudieron a su creador para pedirle comida, del mismo modo que los niños acuden a su padre o a su madre. Daksa, el santo señor de todas las criaturas, sabiendo la intención de todas ellas, bebió cierta cantidad de néctar. Satisfecho con aquella bebida, eructó difundiendo un excelente perfume en todo su alrededor. Como resultado de ese eructo, Daksa vio que había dado a luz una vaca, a la que dio el nombre de Surabhi. De este modo, Surabhi fue la hija de lo que había salido de su boca. La vaca llamada Surabhi dió a luz gran número de vacas, las que se tuvieron por madres del mundo. Su complexión era como la del oro, y todas ellas fueron vacas Kapilas. Ellas eran el medio de sostenimiento de todas las criaturas.  

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