Lala

HernĂ¡n Bravo Varela

A Enrique Fierro
Mirándola pacer,
sin referente alguno
de verdura
ni hierba para el peso
de las ubres.
La vaca casi, apenas.
Empero, hay confianza
en sus mugidos
y en el blanco
y negro de su suma.
Aunque no haya parcela
para saberla lírica
o no, coloratura.
Tras ensayar su ópera
de leche
para el ordeñador,
inicia en el separo
el diálogo
con su onomatopeya.

 

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